Receta · Aperitivo

Gambas al ajillo

Un aperitivo de sartén con ajo, guindilla y buen aceite de oliva. Listo en diez minutos.

Gambas al ajillo en una cazuela de barro con aceite y ajo

Las gambas al ajillo son uno de los aperitivos más populares de los bares españoles. Se preparan en una cazuela de barro con aceite de oliva, ajo y guindilla, y se sirven humeantes para mojar pan. Es una receta muy sencilla, pero el resultado depende de la calidad de las gambas y del punto del ajo.

El secreto de un buen plato

La clave está en no pasarse de cocción. Las gambas se hacen muy rápido, y si se cocinan de más quedan gomosas. El ajo debe dorarse ligeramente para que suelte su aroma, pero sin quemarse, porque el ajo quemado amarga el plato. La guindilla aporta un toque picante que se puede ajustar al gusto.

Este plato se sirve tradicionalmente en cazuela de barro, que mantiene el calor y permite que el aceite siga burbujeando en la mesa. Es perfecto para compartir como tapa o como primer plato.

Ingredientes

Para 2 personas

  • 300 g de gambas o langostinos
  • 4 dientes de ajo
  • 1 guindilla (opcional)
  • 100 ml de aceite de oliva virgen extra
  • Sal al gusto
  • Perejil picado (opcional)

Elaboración paso a paso

  1. Prepara las gambas. Pela las gambas dejando la cola, o déjalas enteras si lo prefieres. Sálalas ligeramente.
  2. Calienta el aceite. En una cazuela o sartén, calienta el aceite de oliva a fuego medio.
  3. Dora el ajo. Añade los ajos laminados y la guindilla. Cocina hasta que el ajo empiece a dorarse, sin quemarlo.
  4. Añade las gambas. Incorpora las gambas y cocina durante 2 o 3 minutos, removiendo, hasta que cambien de color.
  5. Sirve al momento. Espolvorea con perejil y sirve inmediatamente, con pan para mojar en el aceite.

Consejos

  • No cocines de más. Las gambas están listas en cuanto se vuelven rosadas y opacas.
  • Usa buen aceite. El aceite es parte del plato, así que merece la pena usar uno de calidad.
  • Ajusta el picante. Si no te gusta el picante, retira la guindilla antes de servir.
  • Mójate el pan. El aceite con ajo es la mejor parte del plato. No lo desperdicies.

Variaciones

Puedes añadir un chorrito de vino blanco o de brandy al final para darle más profundidad de sabor. También puedes usar langostinos o gambas congeladas, siempre que las descongeles bien antes de cocinar.

Las gambas al ajillo son la prueba de que los platos más sencillos pueden ser los más sabrosos.

Si te ha gustado esta receta, te recomendamos probar el pulpo a la gallega o las croquetas caseras. Y si tienes dudas, no dudes en escribirnos.

Nota: esta receta es orientativa. Los tiempos y las cantidades pueden variar según los ingredientes y los utensilios. Si tienes alergias o condiciones de salud, consulta con un profesional antes de preparar el plato.